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Un histórico centenario del que se olvidó Cuenca

El 22 de julio de 1917 salió a luz  el número 1 de la revista El Tres de Noviembre. Es la publicación institucional de la Municipalidad de Cuenca de mayor permanencia, cada vez con más irregularidad de circulación en los últimos años 
 
   La revista la fundó la administración municipal entonces presidida por Octavio Díaz, con Daniel Córdova Toral como Vicepresidente. Bajo el nombre, tenía el epígrafe “Publicación Semanal. Órgano de los Intereses Municipales del Cantón” y el párrafo inicial de presentación, titulado  Nuestros Propósitos, decía: “Mirar por el prestigio de la Patria chica, laborar por su felicidad y engrandecimiento, manifestar al ciudadano que sus sacrificios no son estériles y que el impuesto que se le exige redunda en su provecho, convertido en positivo beneficio, creemos que es labor honrada de patriotismo”.
 
 
 
Dos vistas de Cuenca separadas por casi un siglo de tiempo: arriba se ve que la ciudad termina hacia la Plaza de María Auxiliadora con el edificio de la escuela salesiana y el templo de María Auxiliadora, que se incendiaron en 1962. Abajo, toma actual, donde los bosques han cedido paso al urbanismo.
 
 La exposición alusiva a los fines de la publicación, expresaba: “…Nuestra actuación será la de aplaudir sinceramente lo bueno que realizare el Poder Público y de observar aquello que, en nuestro concepto, sea inconveniente y perjudicial, pero sin convertirnos en voceros de facción y de partido, ni hacer de un error arma de combate; ya que el Gobierno perfecto, no pasa de ser un delirio acariciado por la fantasía humana”. Y terminaba solicitando “Un humilde puesto, entre la prensa nacional, representante de la opinión ilustrada del país”, a  la que saluda atentamente. 
 
Las verjas del parque Calderón fueron una iniciativa de 1917 que duró unas tres décadas antes de que fueron retiradas por “obsoletas”.
   La edición, de 16 páginas tamaño oficio, incluye información que hoy permite tener una idea de la Cuenca de entonces y de sus necesidades y aspiraciones. El Presidente municipal, expone al Ministerio del Interior las necesidades que deben satisfacerse de preferencia: “La construcción de una plaza de mercado; la instalación del agua potable y canalización de la ciudad; la completa instalación de la Planta Hidro-eléctrica; y, finalmente, el pago de una deuda de gratitud, no sólo provincial sino nacional, levantando al héroe de la batalla de Pichincha el monumento que se le acordó por Decreto Legislativo de 19 de Octubre de 1899. Ojalá, Sr. Ministro, que este homenaje a una de las glorias más legítimas de la Patria ecuatoriana, se pudiera realizarle el 3 de noviembre de 1920, fecha clásica para los pueblos azuayos, en que éstos nacieron a la vida de la libertad y proclamaron la República…”
 
   La iniciativa del monumento a Abdón Calderón no tuvo apoyo inmediato del gobierno y de la legislatura, pues debieron pasar casi 32 años desde el mandato de la legislatura, para que se lo inaugurara el 24 de mayo de 1931.
 
   La autoridad municipal informa además que “El Concejo Municipal celoso siempre por el mejoramiento del obrero dictó una Ordenanza fundando el Instituto de Artes y Oficios Municipal y para que cuanto antes funcionara toma en arrendamiento a la Junta de Beneficencia Provincial una casa que se halla situada en la plaza “Miguel León” y que hace quince o veinte años se destinó para la Temperancia”. Es el inmueble que aloja actualmente al Museo de Arte Moderno.
 
Maqueta del monumento a Abdón Calderón, del artista europeo Carlos Mayer, inaugurado en1931.El pedestal es obra del marmolista cuencano  Benigno Vintimilla. De las gestiones para el  monumento da cuenta la revista municipal en 1917.
   El Tesorero Municipal, Leoncio Andrade, presenta el informe económico del primer semestre de gestión de 1917, que alcanza a 67.122,87 sucres (hoy equivaldrían aproximadamente a dos dólares y medio). Es interesante anotar que en el rubro de  gastos varios, consigna 766 dólares “Para la corona del doctor Remigio Crespo Toral”, aporte municipal para el homenaje nacional al poeta. La corona de oro se la declararía perdida en julio de 2014 
 
-hace dos años-, pero un aporte periodístico de la revista AVANCE descubrió que la tenía en una bóveda bancaria la comunidad dominicana, esperándose que sea devuelta al museo municipal que lleva el nombre del personaje, hasta noviembre de 2017, por el siglo de la coronación.
 
   El Jefe Político, A. Carrasco T., publica el informe que ha enviado al Gobernador del Azuay, sobre sus actividades en temas de instrucción pública, policía, sanidad, obras públicas y registro civil, señalando en un párrafo que “Además de estas obras  se continúa la costosa del Parque Abdón Calderón, en cuya vistosa verja se han colocado cuatro de las ocho bonitas puertas de hierro que lo cierran; habiéndose comenzado con buen éxito las labores de plantación, jardinería, etc. Con todo se necesita tiempo y más dinero para que el Parque se corone cual corresponde a los afanes y costo de su comienzo”.
 
   De las verjas del parque sólo  han quedado recuerdos fotográficos, pues retiradas tres décadas después, fueron utilizadas parcialmente para clausurar las ventanas de la cárcel municipal de Cullca inaugurada en 1947 y otra parte habría ido a ornamentar viviendas particulares de influyentes cuencanos.
 
   La revista de hace un siglo publica la Ordenanza del Centenario, para conmemorar los cien años de Independencia de Cuenca, considerando “Que este acontecimiento de trascendentales consecuencias en orden al progreso y cultura de estas comarcas, debe ser rememorado de manera que corresponda a los beneficios de la libertad e independencia conquistadas y a la gratitud a que se han hecho acreedores nuestros padres, por sus sacrificios”.
 
Foto de hace un siglo de la entonces llamada Casa de Temperancia, hoy sede del Museo de Arte Moderno.
   La Ordenanza crea la Junta del Centenario de la República de Cuenca, integrada por el Gobernador, el Obispo, el Jefe Militar de la zona, el Presidente del Concejo, el Presidente de la Corte de Justicia, el Jefe Político, los rectores de la Universidad y del colegio Benigno Malo, representantes de instituciones públicas, de las municipalidades de Paute, Girón, Gualaquiza y Azogues y sociedades culturales y de obreros.
 
   Con previsión debida, acorde con la trascendencia de la conmemoración centenaria, la Municipalidad de 1917 inició los preparativos de celebración. Ahora faltan tres años para el segundo centenario, pero al parecer nadie recuerda de la proximidad de lo que debería ser un gran acontecimiento.
 
   La publicación El Tres de Noviembre nunca fue semanal, como se anunció en los seis primeros números. El Nro. 2 salió el 4 de agosto de 1917; el 3 el 8 de septiembre; el 4 el 4 de noviembre; el 5 el 5 de octubre de 1918, con un año de interrupción; el 6 el 16 de octubre de 1918; el 7 el 20 de noviembre, a partir del cual se suprime del epígrafe lo de publicación semanal; el 8 el 30 de diciembre; el 9 el 7 de mayo de 1919 y en este mismo año salieron el Nro. 10 el 20 de mayo, el 11 el 10 de noviembre y el 12 el 16 de diciembre. A partir de entonces, la publicación ha sobrevivido con intermitencia, con notable regularidad cuando la dirigieron de los cronistas vitalicios Víctor Manuel Albornoz y Antonio Lloret Bastidas.
 
Víctor Manuel Albornoz y Antonio Lloret Bastidas, cronistas vitalicios que legaron documentos e información valiosa sobre la historia de la ciudad que sería ignorada, de no ser por su acucioso trabajo.
 
   En la actual administración municipal salieron las ediciones Nros. 171 en diciembre de 2014; la 172 en octubre de 2015 y, la 173 a mediados de julio reciente. En esta última, no hay alusión alguna al centenario de la importante publicación de la Municipalidad y de Cuenca.
 

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