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Un ejemplo de Bariloche para eliminiar el uso de los plásticos

La campaña de eliminación de fundas plásticas funcionó porque los clientes no podían escoger sino que, desde 2012, se entregan cuatro fundas máximo por cliente y, si las compras sobrepasan, pueden reusar las fundas a su disposición, llevar un bolso o mochila o, adquirir productos reciclables confeccionados en talleres familiares o en asociaciones de trabajadores manuales

Cuando viajamos, mi esposo y yo tenemos la costumbre de alojarnos en sitios que nos permitan cocinar al menos un par de veces debido a que la comida de restaurante suele cansarnos muy rápido; siguiendo esta costumbre, entramos a comprar en uno llamado ‘’La Anónima’’. Cuando ya habíamos puesto en el carro de las compras lo que necesitaríamos, nos encontramos con la sorpresa de que la cajera simplemente nos indicó el valor total mientras nuestra compra esperaba ser recogida.

Kevin Watson, esposo de la autora del reportaje, posa  con la casaca que identifica a la revista

Naturalmente, preguntamos dónde estaban las fundas plásticas para poner los productos que compramos; la joven no mostró mucha extrañeza por nuestra pregunta, dado que era obvio que éramos dos más de los muchos turistas mal informados que llegan a este precioso pueblo argentino de la provincia de Río Negro. Pasó a indicarnos que, desde el año 2012, ningún supermercado de la ciudad proveía a los clientes de fundas plásticas, a fin de prevenir la contaminación ambiental por plástico, que aqueja al mundo entero.

Sorprendida con la iniciativa, en cuanto visitamos esa semana un museo administrado por el ayuntamiento, conversé con un funcionario de dicha entidad; él me indicó que Bariloche, al ser un pueblo tan turístico, no podía darse el lujo de permitir que las fundas plásticas contaminasen sus lagos y, peor, las montañas que lo rodean, recurso natural que es de gran sostén económico para Bariloche. Aquí, el invierno representa la temporada más rentable para los restaurantes y hoteles dado que el esquí es una actividad clave que atrae a miles de turistas.

Así pues, los sitios de esquí se mantienen impecables; las tiendas de souvenirs y otros negocios que aún usan fundas plásticas, ofrecen las que son reusables. Los lagos no se afean debido a fundas plásticas flotando en sus aguas o reposando en sus orillas, que sería precisamente la muestra evidente de una población descuidada y con cero conciencia ambiental, dejando a un lado el asunto de las reglas básicas de urbanidad.

La campaña de eliminación de las fundas plásticas funcionó en Bariloche porque los clientes no tenían la opción de escoger sino que, a partir de 2012, se comenzó entregando cuatro fundas máximo por cliente y, si las compras sobrepasaban la necesidad, entonces el cliente podía bien, o reusar las fundas que tuviera a su disposición, o llevar un bolso o mochila  de su propia elección o, a falta de ello, adquirir las bolsas hechas con materiales reciclables y confeccionadas en talleres familiares o en los de asociaciones dedicadas a trabajar en productos manuales. Gradualmente, las fundas se eliminaron por completo.

El mismo funcionario indicó que fue increíble ver cómo, en cuestión de un par de meses, el número de fundas de plástico que se arrojaban a las orillas de los lagos o en los senderos de las montañas, disminuyó notablemente. Sólo entonces, se fija uno en la limpieza del pueblo y es cuestión de comparar: por toda Europa, no es difícil ver fundas plásticas contaminando uno u otro ambiente cuando se viaja, en Emiratos Árabes, las fundas son uno de los problemas más obvios en el desierto y en el Golfo Pérsico, particularmente en la zona del puerto Rashid en Dubái. En Cuenca, los ríos y las orillas no dejan de ser el depósito de fundas y otras envolturas plásticas. El problema desemboca en el océano y, quizá, el documental más impresionante al respecto es ‘A Plastic Ocean’ (Un Océano Plástico), recomendable sobre todo en los centros de estudio a nivel mundial, porque si la población que se está educando no está al tanto de este problema, entonces pocas esperanzas quedan de que el futuro del planeta mejore en este sentido.

Esqui en Bariloche

Aparte de que Bariloche es un pueblo precioso, su atractivo tanto arquitectónico como natural, definitivamente ha sido realzado gracias a este ejemplo del pueblo barilochense. En otra ocasión, por supuesto que escribiré algo sobre el atractivo que Bariloche ofrece como sitio clave de visita turística en Argentina; sin embargo, el ejemplo con las fundas plásticas me parece una prioridad dada la costumbre tan fuerte que tenemos de usar fundas en todos los comercios adonde vamos. El ejemplo de Bariloche demuestra que no es imposible implementar una idea que, en principio, parece difícil de lograr debido a, como ya se dijo, la fuerza de la costumbre; la ganancia bien puede consistir en la salud futura del planeta.

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