Traductor

A+ A A-

Un albergue solidario para los niños y adolescentes con cáncer

Por Rolando Tello Espinoza

La gruta familiar de las devociones de la familia Ortiz Cornejo

Grupo empresarial que nació y creció a fuerza de sacrificios y trabajo arduo, devuelve con generosidad a los más necesitados y vulnerables los frutos humanitarios que significan más que responsabilidad social, amor al prójimo

Una vieja casa familiar del barrio cuencano Fátima, restaurada, se convirtió en albergue para niños y adolescentes con cáncer. Mientras ciertos políticos corruptos acumulan ilícitas fortunas, los dueños del inmueble impregnado de recuerdos, oraciones íntimas, alegrías o carestías de antaño, la han destinado a paraje de esperanzas para inocentes víctimas de graves sufrimientos.  

   Ángel, Patricio y Rosa Ortiz Cornejo, directivos del Grupo Ortiz, promotor de los más grandes y modernos centros comerciales de Cuenca, honran la memoria de sus padres entregando el bien a uso humanitario. La obra se la inauguró el 15 de enero con el nombre de albergue El Ángel, evocador de sueños protectores y del primogénito de los esposos Gerardo y Carmen, tronco, ejemplo y símbolo de unión de la familia.

Placa al ingreso del establecimiento

  “Por este barrio, por estas tierras, por estas batanas comenzó nuestro esfuerzo, de las manos y la exigencia, del ejemplo, de la enseñanza que hace y deja huella: la del trabajo y la pobreza”, expresó Patricio Ortiz, Presidente del Grupo, al presentar el albergue, evocando a sus padres y las penurias de la infancia enriquecidas con grandes dones espirituales.

    De la intervención del dirigente empresarial emergieron emociones y recuerdos. Él había llevado a su casa la imagen de la Virgen que sus padres la alojaron en una gruta de piedras tras la vivienda y, pese a las remodelaciones y cambios, había quedado allí, intacta, pero vacía. Entonces decidió devolver la efigie: “No puede ser una casualidad –dijo- ni una coincidencia, creo que es un designio, una llamada, una señal precisa, que esa concavidad de recuerdos y secretos haya sido conservada. Aquí, en esta casa se conserva esta gruta que nos recuerda y nos descubre en nuestra carencia y debilidad, en nuestra precariedad y en la necesidad de lo imposible. En esta gruta y sobre estas piedras llegarán las plegarias, desde este silencio y en esta soledad ocurrirá, como ocurre siempre, lo imposible; desde aquí nacerá la fuerza, esa que viene de arriba, esa que hace la serie de milagros de los que se compone la vida. Aquí está la gruta, que respetaron sin saber los arquitectos, los ingenieros y los constructores; aquí está este lugar y esta estancia de lo sagrado, aquí está para esta casa, con la Virgen que regresa, con la Virgen que ahora ya no está en mi casa sino en el lugar que le pertenece”.

   El albergue tiene 700 metros cuadrados de construcción sobre 1200 de terreno, con espacios verdes y de recreación. Son 17 habitaciones con 92 camas, incluidas diez para personas con discapacidades. Cuenta con tres consultorios, una sala de rehabilitación, oratorio, cocina con despensa y cuarto frío, sala de estar, oficinas y lavandería.

   Además, está provisto de los equipamientos para atender a los niños y adolecentes en sus instalaciones. El local, construido con técnicas, elementos modernos y decorativos, ofrece ambientes confortables para que disfruten de comodidad los usuarios. Tiene un sistema completo contra incendios, con una bomba de 10 caballos de fuerza, extintores, sensores de humo y rociadores para todas las áreas. Además de la atención de niños y adolescentes de hasta 15 años afectados en su salud, da alojamiento y alimentación para un acompañante, así como baños y duchas para acompañantes que no se alojan en el albergue.

 

Vista interior de un espacio del albergue dotado de elegantes instalaciones

   La Sociedad de Lucha contra el Cáncer (SOLCA), transfiere al albergue El Ángel a los pacientes en condiciones de recibir atención totalmente gratuita en este establecimiento que no tiene otro fin que el solidario, pues la operación es financiada por el Grupo Ortiz que, por añadidura, entregó a SOLCA 49 mil dólares recaudados en la última competición atlética promovida por la organización comercial, que constantemente fomenta el deporte. Las universidades de Cuenca, Católica y Politécnica Salesiana, firmaron convenios de apoyo al establecimiento.

   Ángel, el mayor de los hermanos auspiciantes de la obra de beneficio social, hizo una confesión que conmovió a las autoridades de gobierno, eclesiásticas, de los sectores productivos e invitados al acto inaugural: hace poco empezó a sentir quebrantos en su salud y le diagnosticaron cáncer. Él acepta con resignación la temida enfermedad, pues ha vivido ya la mayor parte de su vida, pero lamenta que la sufran quienes por su edad tienen el mayor derecho a disfrutarla.

   Patricio aludió al nombre de El Ángel: “No puede ser una coincidencia que ese nombre y el destino de ese nombre sea el de mi hermano que también enfrenta la batalla, mi hermano que lucha, a quien le pedimos y de quien obtuvimos la fuerza y la decisión y la constancia, ese hermano que ha sido y es El Ángel por siempre de esta casa. En las manos de mi hermano Ángel entrego esta casa; en sus manos ya estuvo la voluntad y la tenacidad para construirla, ahora tiene la responsabilidad de conservarla…”   

   No dejó de invocar la esperanza de que el albergue fuera una semilla de otros esfuerzos de devolución y gratitud, para que lo “que se llama responsabilidad social sea una tarea que se multiplique y seamos cada vez más urgidos de solidaridad, cuando estemos dispuestos a comprender que somos iguales en la fugacidad y el dolor…”

Escribir un comentario


Código de seguridad
Refescar

Ciudad, Gente, Cultura y Desarrollo

Reportajes, entrevistas y más...

Artículos

003635607