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La tsantsa que llegó al Vaticano vendrá a “vivir” en Pumapungo

El Presidente Lenín Moreno suscribe el acta de recepción de la tsantsa que desde 1925 estaba en las reservas de los museos del Vaticano.

Más de cien días han pasado desde que el Presidente Moreno firmó el acta de recepción de una tsantsa en Roma, pero no termina el trámite burocrático para alojarse en su destino en la ciudad de Cuenca

La cabeza reducida de un aborigen shuar guardada desde 1925 en el museo del Vaticano, en Roma, fue devuelta al Ecuador el 16 de diciembre del año pasado, con motivo de la visita del Presidente Lenín Moreno al Papa Francisco.

Se trata de una tsantsa, probablemente llevada por un misionero salesiano, en tiempos en los cuales no había leyes ni interés por cuidar para el país los testimonios de las culturas nativas ancestrales. La pieza no se la había expuesto, pues estaba embodegada en una zona de reservas.

Antes, el Director de Museos del Vaticano, padre Nicolla Mapelli, y la curadora Catherin Aigner, el 10 de agosto de 2017, visitaron en Cuenca el Museo Pumapungo, del Ministerio de Cultura, para conocer si ofrecía las condiciones para recibir la pieza. Hubo una minuciosa inspección técnica de los espacios y la constatación del tratamiento de conservación que podría darse al bien, que se sumaría a las 11 tsantsas exhibidas en el museo desde 1979. Una, de mono perezoso, es la excepción frente a la tradición de reducir cabezas humanas. Los informes determinaron que el lugar era adecuado para alojar la reliquia patrimonial del Ecuador.

En la sección etnográfica del museo Pumapungo la cultura Shuar ocupa una importante presencia de su hábitat y sus tradiciones.

En diciembre pasado, el Presidente Lenín Moreno visitó al papa Francisco y dialogó con él por cerca de una hora, sobre diversos temas, pero especialmente acerca de la amazonía, reserva biosférica de excepcional valor para la preservación de la naturaleza y sobre la que el Pontífice tenía conocimientos que habían inspirado la encíclica sobre la “Casa común” –la tierra-, que emitió al comienzo de su pontificado. Esto explica la voluntad del Vaticano por restituir, a su país de origen, la tsantsa que no se sabe cómo fue a parar en Roma.

De la entrega oficial han pasado más de cien días, pero la tsantsa no llega aún al museo Pumapungo. La tiene el Instituto Nacional de Patrimonio Cultural, en Quito, a la espera de que se cumplan largos trámites burocráticos que acaben por llevarla a su destino.

La tsantsa es la cabeza de un ser humano, reducida al tamaño de un puño, mediante procesos que asocian lo mágico y lo religioso a pugnas entre miembros de las comunidades shuaras de la amazonía ecuatoriana. Al líder rival muerto en combate se lo decapitaba para someter la cabeza a rituales y procedimientos secretos de cocción con hierbas, que la reducían el tamaño, conservando el cabello y la fisonomía del ser humano. Podría considerarse un trofeo. Según la tradición shuar, las tsantsas eran de personajes varones de su raza y cultura, no de mujeres, blancos ni mestizos. 

En Ecuador y en museos de países americanos y europeos hay exhibidas muchas tsantsas. Al parecer hubo una época en la que se las comercializaba como recuerdos. Los misioneros religiosos, los primeros hombres civilizados en aproximarse a las culturas aborígenes de la amazonía, las habrían conseguido fácilmente en los selváticos parajes, a comienzos del siglo pasado y, de vuelta, las habrían dejado en los países del trayecto. También hay piezas que podrían no ser auténticas, sino fraudulentas.

Un halo de misterio rodea a estos objetos. Hay algo de grotesco en la fisonomía de esos pequeños rostros ennegrecidos que producen asombro y asustan por el testimonio brutal de la venganza ejercida con la decapitación. Pero son también testimonios de la vida y la muerte de seres humanos que habitaron sitios ignorados por la civilización hasta entrado el siglo XX, donde el hombre era un elemento más de la naturaleza.

La tsantsa devuelta por el Vaticano ha sido motivo de interés, por la naturaleza misma del bien de origen humano. Próximamente estará en el área etnográfica del Museo Pumapungo, visitada diariamente por muchos ciudadanos del mundo. Pero no es lo único que enriquecerá las reservas museográficas de Pumapungo: el 29 de diciembre de 2017 y el 4 y 9 de enero del año en curso, 6 500 piezas arqueológicas ecuatorianas llegaron al museo, luego de habérselas recuperado mediante incautaciones en diversos países de Europa y de América. 

Once tsantsas son exhibidas en instalaciones apropiadas para asegurar su conservación, en ambientes que reviven el mundo amazónico.

Actualmente, se encuentran aún embaladas, a la espera también de trámites burocráticos para abrir los cargamentos, clasificar el contenido, registrarlo y ficharlo con códigos. El museo Pumapungo tiene actualmente una reserva de 10 060 piezas arqueológicas, cifra que advierte la importancia de los bienes que aumentarán sus patrimonios en un 75% adicional.

Para ubicar estas nuevas adquisiciones se adecuará los espacios, pero también se prevé que las piezas, una vez clasificadas, irían a museos de otras ciudades del país, según la filiación cultural que corresponda por áreas geográficas.

 

 

 

 

 

 

 

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